El día en el que se nos acaba el planeta
- Ediciones del Garaje
- 30 jul
- 2 min de lectura
El día en el que se nos acaba el planeta.
El Día del Sobregiro de la Tierra es la fecha en la que, según Global Footprint Network, la demanda de recursos naturales que haca la humanidad sobre la naturaleza supera lo que esta ultima puede regenerar. Según los cálculos de dicha organización, el consumo que hacemos sobre la naturaleza es un 73% más alto que el nivel de consumo racional, cifra que representa el nivel de sobregiro ecológico más alto registrado desde que comenzó el calculo, en la década de 1970.
Este año la mala noticia habitual se ve maquillada debido a que la fecha se corrió con respecto a 2025, cuando el Día del Sobregiro fue el 24 de julio. A primera vista, seis días de diferencia podrían leerse como una mejora, pero no lo es.
Diversos factores se tienen en cuenta para realizar el cálculo. Una revisión de cuánto carbono puede absorber el océano corrió la fecha de sobregiro 8 días hacia adelante, pero esto tan solo representa un ajuste en la medición, y no una mejora real para el planeta. Por otro lado, la brecha real entre lo que consumimos (huella ecológica) y lo que la Tierra puede regenerar (biocapacidad) se amplió, lo que adelantó fecha 2 días.
El resultado es de +6 días, pero el dato no cambia: el sobregiro sigue empeorando.
Cada año, la Tierra genera una cierta cantidad de biocapacidad: una especie de "ingreso" biológico que sus ecosistemas pueden producir y regenerar en esos 365 días. Desde 1970, la humanidad viene gastando más de lo que se puede reponer. Esa diferencia, año tras año, se acumula como una deuda. Hoy esa deuda equivale a aproximadamente 20,6 años planeta, y crece a un ritmo de 0,73 adicionales por año.
¿Qué significan esos 20,6 años? Si a partir de hoy, el mundo entero dejara de consumir recursos naturales por completo, es decir, si hubiese cero producción y cero consumo, recién dentro de 20,6 años, terminaríamos de saldar la deuda acumulada desde 1970.
Por qué importa
El sobregiro no es un indicador abstracto: se traduce en deforestación, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad, eventos climáticos extremos más frecuentes, etc. Y, como toda deuda, cuanto más tiempo pasa sin saldarse, más difícil se vuelve de afrontar.
Diego S. Correa
Ediciones del Garaje


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