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Patrimonio que se lee

Día de los Museos

Patrimonio que se lee


El 18 de mayo se celebra el aniversario de la Batalla de Las Piedras y, a nivel internacional, también es el Día de los Museos. Estas dos efemérides nos invitan a pensar el patrimonio: lo que conservamos, lo que dejamos perder y lo que seguimos contando.


Desde Ediciones del Garaje publicamos libros afines a esa dimensión: «Dialogando con el bronce», sobre los monumentos uruguayos, y «El Cerro de Montevideo», una mirada sobre uno de los lugares más significativos del país.


Artículo: ¿Cómo se construye la memoria de un país?


Dos fechas, una pregunta: ¿cómo se conserva la memoria?


Me gusta pensarlo a partir de un concepto. Si la memoria se leyera, sería un palimpsesto: un manuscrito que se borra y se vuelve a escribir encima. Cada cosa que se borra deja una marca, pero lo que se decide no borrar es lo que adquiere peso como signo en el presente.


La ciudad misma es un gran palimpsesto, donde aquello que elegimos no borrar se categoriza como patrimonio y define lo que nos identifica. Lugares como el Cabildo, la Iglesia Matriz, el Teatro Solís, la Plaza Independencia, la Puerta de la Ciudadela, o días como hoy, son parte de esa historia que queremos conservar.


¿Por qué creés que de una gran muralla que rodeaba toda la Ciudad Vieja mantuvimos la puerta?


El patrimonio no es lo que sobrevive por azar, sino lo que alguien eligió conservar. En este caso, la demolición de la muralla permitió la expansión de la ciudad, pero también generó cierta desvinculación de los vestigios coloniales. Lo que quedó, la puerta, funciona hoy como un signo: una marca en el manuscrito que recuerda todo lo que ya no está.


Los libros como museos portátiles


Los libros son la personificación del concepto de patrimonio: son la ubicación de nuestro legado cultural. Son los que nos permiten entender por qué ese manuscrito tiene cada marca, por qué está borroneada y qué se escribió encima.


Un museo nos obliga a ir; un libro, en cambio, viene con nosotros. Ambos hacen lo mismo, pero el libro lo hace en la mesa de luz, en el ómnibus, en una plaza. Es patrimonio que se mueve, que se presta, que se subraya. Y a veces es lo único que conserva aquello que la ciudad ya borró.


Leer también es visitar


Cada museo es un lugar que explica cierta marca del manuscrito. Aprovechar este día para visitarlos es recordar, y también es aprender a leer ese manuscrito que es la ciudad.

Dejamos algunas recomendaciones para empezar:


Libros para leer:


«Dialogando con el bronce», un recorrido por los monumentos uruguayos, esos que pasamos sin mirar y que sin embargo nos cuentan quiénes decidimos ser. Una invitación a leer la ciudad a través de su bronce.


«El Cerro de Montevideo», una mirada sobre uno de los lugares más cargados de significado del país: faro, fortaleza, barrio, símbolo. Un libro que reordena un sitio que creíamos conocer.


Museos para visitar:


Museo Casa Vilamajó (Parque Rodó), la casa que el arquitecto Julio Vilamajó construyó para su familia en 1930, hoy convertida en la primera vivienda moderna museo del país. El edificio mismo es la pieza expuesta: leer esta casa es leer cómo un uruguayo pensó la modernidad.


Museo Zorrilla (Punta Carretas), la antigua casa de verano de Juan Zorrilla de San Martín. Conserva muebles, manuscritos y objetos del autor de Tabaré. La casa de un escritor convertida en museo.


Museo de la Memoria, MUME (Cerro), espacio dedicado a la recuperación de la memoria sobre el terrorismo de Estado y la lucha contra la dictadura cívico-militar uruguaya. Acá lo que se conserva es, justamente, lo que se quiso borrar.


Tres museos, dos libros, una pregunta: ¿qué elegimos borrar?


Diego S. Correa


Ediciones del Garaje



 
 
 

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